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Mostrando entradas de 2009

El Gran Secreto

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Aparición Jugaban como solían hacerlo, distraídas, abstraidas del mundo. Esta vez el escenario era un valle de mucha vegetación, árboles, flores, frutas, una colina y por el otro lado una gran ondulante mancha azúl, una playa de agua helada. Las niñas estaban extasiadas no pudieron caer en un lugar mejor para jugar, sin reglas, sin control con el sol quemando sus mejillas, el viento despeinando sus cabellos. Sus padres ataviados de gorras, gafas oscuras, pantalones cortos, entusiasmados preparaban una pachamanca  junto a los amigos y familiares.  Cada uno concentrado en su tarea: las mujeres trozaban las carnes de res, retiraban el pellejo del chancho, cortaban el cordero, pollo, limpiaban las yucas, camotes, choclos, papas, habas, separaban las hojas de plátano que luego servirían para cubrir todos los alimentos que se asarían en el gran pozo bajo tierra. Pozo que los hombres con lampa en mano se encargaban de cavar para el milenario almuerzo -¡Niñas n...

El último recreo espectacular

Tardes de café Cuando pienso en mi niñez tengo recuerdos lejanos, aislados, vagos,   como fogonazos, como destellos activados con una chispa en la memoria por algún acontecimiento similar, con frecuencia se me dificulta recordar fechas, lugares, personas con exactitud. Sin embargo 1966 fue un año cuyos   acontecimientos por ser especiales se alojaron preferentemente en mi memoria para siempre,   fue un año mágico, salido de un cuento. A diferencia de mis siete hermanos mayores, nosotros no iríamos al colegio ese año.   No fuimos matriculados en ninguno, no se nos entregó una lista de útiles, no nos compraron uniforme, no tendríamos movilidad escolar, no llevaríamos lonchera, ni tareas para la casa, pero contrariamente a lo que pueda uno imaginar eso no significó de ninguna manera   que no iríamos a clases. Vivíamos en una casa grande de quincha y adobe, con un fino acabado arquitectónico, nada que envidiar a las de material noble de la época, en un segu...

La Boda, 2da parte

No había un centímetro de la gran residencia de más de 400 metros cuadrados en que no se hubiera impregnado el nauseabundo olor emanado del chancho podrido, macerado y rostizado, nunca nadie jamás ha vuelto a sentir una pestilencia de tal magnitud. No era posible liberarla del olor en apenas los 45 minutos que demoraría la ceremonia religiosa. Un vecino fue el voluntario sacrificado de quedarse en la casa y abrir todas las ventanas y puertas disponibles, iba de habitación en habitación con ventiladores y abanicos para expulsar el perfume dejado por la podredumbre. En la Iglesia, la ceremonia no volvió a ser igual. Juan afuera debatía internamente entre lavar el reloj o deshacerse de él. Finalmente convencido de que sería imposible recuperarlo del todo, porque ya empezaba a fallar el mecanismo lo arrojó varios metros afuera. Cuando se sintió por fin liberado de la presencia oculta del chancho, ya los novios e invitados habían pasado al salón para los saludos de rigor. León forza...

La Boda, 1ra parte

La casa era un alboroto, todos corrían, la hora de la boda se acercaba. Solo el novio estaba listo. Las hermanas concentradas en su arreglo personal y los hermanos asegurándose que no se escape ningún detalle para recibir a los cientos de invitados que llegarían a la recepción. En la cocina, era otro el panorama… El cocinero, su esposa y sus ayudantes trataban de arreglar lo irremediable. El nauseabundo olor que los rodeaba y que invadía poco a poco la residencia era insoportable. Ni sus cientos de trucos culinarios sabían cómo resolver el problema… La historia comenzó dos días antes a las 4y30 de la mañana… - Juan levántate, debemos ir al terminal a recibir la encomienda de tu hermano – le decía su padre. El joven somnoliento demoró en desperezarse y acompañó a su padre al terminal terrestre. Les informaron que una avalancha de lodo y piedras bloqueaba la carretera en diferentes tramos y que sería imposible que llegue en el día y en la hora programada. . Anunciando un retr...