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Mostrando entradas de febrero, 2009

La Boda, 2da parte

No había un centímetro de la gran residencia de más de 400 metros cuadrados en que no se hubiera impregnado el nauseabundo olor emanado del chancho podrido, macerado y rostizado, nunca nadie jamás ha vuelto a sentir una pestilencia de tal magnitud. No era posible liberarla del olor en apenas los 45 minutos que demoraría la ceremonia religiosa. Un vecino fue el voluntario sacrificado de quedarse en la casa y abrir todas las ventanas y puertas disponibles, iba de habitación en habitación con ventiladores y abanicos para expulsar el perfume dejado por la podredumbre. En la Iglesia, la ceremonia no volvió a ser igual. Juan afuera debatía internamente entre lavar el reloj o deshacerse de él. Finalmente convencido de que sería imposible recuperarlo del todo, porque ya empezaba a fallar el mecanismo lo arrojó varios metros afuera. Cuando se sintió por fin liberado de la presencia oculta del chancho, ya los novios e invitados habían pasado al salón para los saludos de rigor. León forza...

La Boda, 1ra parte

La casa era un alboroto, todos corrían, la hora de la boda se acercaba. Solo el novio estaba listo. Las hermanas concentradas en su arreglo personal y los hermanos asegurándose que no se escape ningún detalle para recibir a los cientos de invitados que llegarían a la recepción. En la cocina, era otro el panorama… El cocinero, su esposa y sus ayudantes trataban de arreglar lo irremediable. El nauseabundo olor que los rodeaba y que invadía poco a poco la residencia era insoportable. Ni sus cientos de trucos culinarios sabían cómo resolver el problema… La historia comenzó dos días antes a las 4y30 de la mañana… - Juan levántate, debemos ir al terminal a recibir la encomienda de tu hermano – le decía su padre. El joven somnoliento demoró en desperezarse y acompañó a su padre al terminal terrestre. Les informaron que una avalancha de lodo y piedras bloqueaba la carretera en diferentes tramos y que sería imposible que llegue en el día y en la hora programada. . Anunciando un retr...

La religiosa, las niñas y la madre de ellas

Sor Josefa daba las últimas indicaciones de la tarea de religión -Memoricen y copien en sus cuadernos los 10 Mandamientos de la ley de Dios, para la clase de mañana- decía a sus alumnas del segundo grado de primaria de uno de los colegios religiosos de Lima, a fines de los 60.. La atención que conseguía Sor Josefa era absoluta, las niñas sabían que no estar atentas a las indicaciones de las maestras, o salir corriendo cuando sonaba el timbre anunciando el recreo o fin de clases como ocurría en las escuelas públicas, podía ser castigado con rigor porque - la desobediencia es pecado – solían decirle las madres de la congregación Canonesas que regentaban la escuela. Ordenadamente guardaban sus cuadernos en sus maletines con hebillas, no se conocían las mochilas, mucho menos las de rueditas, maletas simples y comunes para la época sin mucha diferencia unas de otras, de cuero, algunas negras otras marrón y sus matices, llevaban loncheras de metal.  Fila por fila, au...