Con pecado concebida
Su embarazo era la comidilla de la cucufata sociedad de la época que se persignaba con solo escuchar el rumor de boca en boca. Cristina, una joven doncella esperaba un hijo. No tenia novio conocido, provenía de una familia conservadora-aristocrática de Monsefú una provincia de la serranía de Lambayeque, que como en la mayoría de los pueblos del norte del Perú abundan brujos, curanderos y hechiceros, costumbres arraigadas desde sus antepasados pre-incas. Cristina solo tenía permitido ausentarse de la casa paterna acompañada de sirvientas y únicamente a la Iglesia, infaltable a la misa de los domingos. Corría el año de 1889. A fines del siglo 19 las señoritas que caían en pecado sólo podían librarse de la condena social, recurriendo a cuatro soluciones habituales: con el matrimonio sea o no consentido por ellas aún si hubieran sido forzadas, con la fuga de los amantes, con el internamiento a un convento y con el aborto. Las madres ...